Elsa López

Inevitable océano *
En ese aspecto, el de la recuperación de lo perdido a través del poema, mucho más significativo es Inevitable océano (1982). Sin que en ningún momento el libro se acerque al dietario, a la crónica, sino mezclando la
anécdota con una atmósfera mágica, casi irreal (“Como fondo de esta mágica historia(…)”, dice en algún momento), hace repaso Elsa López de sus pérdidas, de aquellas que ahora son nostalgias que dan a los papeles, a los poemas “ese tono, algo ocre, / de las mejores muertes.” Así, este libro (“esta larga noche de
memorias”) vuelve a tratar de recuperar un paisaje (“¡Ay solitarios muelles de cemento/ por detrás de la isla!”; “Qué inevitable el mar./Qué inmensidad de islas, de volcanes/(…)”) que en esta ocasión se aleja del intento descriptivo para dejar paso a más “ausencias” como la del amante -conocida ahora la noción de soledad, de tristeza- o como la que provoca la pérdida del hijo que llena las páginas de una sensación desgarradora a través de su sencilla expresión: “Me despierto sin besos / y la cuna se mece sin mimbres en la alcoba./¡Qué tristeza de sal en la garganta!”/ Es esta emoción, este acierto al comunicar y reproducir la emoción vivida, la que logra la comunicación poética; la que consigue identificar los sentimientos expresados en el poema con las circunstancias humanas de la autora, una “identificación en sus niveles más profundos”, como señalase Sabas Martín, “de la realidad externa a la poeta y sus diferentes zonas de sentimiento.”

Paúl M. Viejo (Prólogo a Mar abierto. (Poesía 1973-2003). Hiperión. Madrid, 2006). *Inevitable Océano se reedita después de 35 años (la primera edición fue en 1982) para acompañar el documental que sobre la autora ha rodado Tarek Ode y que lleva el mismo título.