PALOMA SÁNCHEZ GARNICA: “CUANDO ESCRIBO NO TENGO EL LIBRO EN LA CABEZA, DEJO QUE LOS PERSONAJES ME HABLEN”

  • La Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria cerró las presentaciones de este jueves con la intervención de la escritora madrileña, quien explicó todos los detalles y entresijos del proceso creativo de su última obra, La sospecha de Sofía
  • Una historia de búsqueda de identidad a partir de la recepción de una carta anónima que cambia las vidas de Sofía y Daniel; ubicada entre Madrid, París y Berlín, se entremezclan terribles acontecimientos, encuentros inesperados, la Stasi y la KGB, con servicios de contraespionaje de la España tardofranquista

Las Palmas de Gran Canaria, jueves 2 de mayo de 2019.- La escritora madrileña Paloma Sánchez Garnica cerró la tercera jornada de la XXXI Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria, con la presentación de su última obra, La sospecha de Sofía. Una historia de búsqueda de identidad a partir de la recepción de una carta anónima que cambia las vidas de Sofía y Daniel, ubicada entre Madrid, París y Berlín, y en la que se entremezclan terribles acontecimientos, encuentros inesperados, la Stasi y la KGB, con servicios de contraespionaje de la España tardofranquista. Ante el interés del numeroso público congregado en la carpa Antonio Lozano del Parque San Telmo, Sánchez Garnica desglosó todos los detalles y entresijos del proceso creativo de su libro.

“Cuando empiezo a escribir un libro no lo tengo en la cabeza, sino que dejo que los personajes me hablen y va fluyendo la historia”, explicó la que es una de las autoras españolas más leídas en la actualidad. Con esta última publicación, Sánchez Garnica confía en lograr el mismo éxito que con otros de sus títulos como El arca de las piedras, Las tres heridas o Mi recuerdo es más fuerte que tu olvido, con el que obtuvo el premio Fernando Lara en 2016. Y desveló que para escribir La sospecha de Sofía recordó un viaje que realizó a Berlín hace 30 años, apenas 40 días antes de la caída del muro, donde encontró, por un lado, “una ciudad fascinante y llena de vida en Berlín Occidental; y un lugar parado en el tiempo, sombrío y gris en la parte de la República Democrática de Alemania”. Y subrayó que a este otro lado del muro “estaba todo tan parado que incluso me costó mucho gastar las seis mil pesetas que entonces me obligaron a cambiar en marcos”.

Asimismo, detalló Sánchez Garnica, “me gusta leer novelas de esa época escritas por autores de los mismos lugares, además he tenido acceso a películas muy significativas que me ayudaron a inspirarme” como La vida de los otros o Dreamers. Aunque también regresó a Berlín diez años después de su primera visita, repitió en 2012 y “hace poco he vuelto a visitar los escenarios que aparecen en mi novela”. No en vano, recalcó que si bien “escribo para aprender, con los años me he dado cuenta que son las historias las que me eligen a mí y no al revés”, por eso, a pesar de haber iniciado y reiniciado varias veces la escritura de esta obra “en el momento que la encontré salió como un tiro, los personajes me envolvieron y me llevaron en volandas a través de la historia”.

Al final de la intervención de Paloma Sánchez Garnica, los asistentes que llenaron la carpa Antonio Lozano del Parque San Telmo, pudieron escuchar una de las piezas musicales compuestas por el hijo de la autora a modo de banda sonora. “Me hace mucha ilusión porque surgió a partir de que uno de mis hijos, piloto de aviación, se compró un piano en el mismo momento en que empecé a escribir el libro y me prometió que compondría la banda sonora”, rememoró para explicar que es una composición “variada y con diferentes temas”.