BERTA BERNAD: “GRETA GODOY MUESTRA LA OTRA CARA DE LA MONEDA, COMO HERRAMIENTA PARA LOS ADOLESCENTES QUE QUIEREN SER INFLUENCERS”

 

  • La Feria del Libro ha celebrado la presentación de la novela ‘Mi nombre es Greta Godoy’ una historia donde protagonista y autora encuentran similitudes
  • Greta Godoy, al igual que su autora, decide dejar atrás sus redes sociales y encontrarse a sí misma
  • “Instagram es una fuente para informarse pero hay que analizar el tiempo que la utilizamos porque impide tener tiempo para hacer muchas cosas que llenan el alma mucho más que viendo la vida de la gente”.

Las Palmas de Gran Canaria, viernes 3 de mayo de 2019.- La Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria ha abierto hoy en la carpa Antonio Lozano uno de los temas de más actualidad a día de hoy, el mundo real en contraposición al de las redes sociales, un asunto en boga que ha abordado Berta Bernad en su novela ‘Mi nombre es Greta Godoy’.

Como ha explicado la autora, influencer durante 8 años y que cerró su cuenta de Instagram con más de 95.000 seguidores, “a través de Greta Godoy ha he podido entender mi vida durante unos años”, en los que “no tenía tiempo de parar a pensar, con eventos y acontecimientos en una vida tan activa”.

La novela, ha dicho, “me ha servido bien a toro pasado para analizar todo eso que viví, también psicológicamente como una forma de terapia. Berta Bernad fue seleccionada como Global Taste-Maker transformando su carrera y convirtiéndose en embajadora en las redes sociales de marcas de lujo e invitada habitual en eventos, inauguraciones y semanas de la moda. En cambio, tras salir de esta vorágine profesional y dedicarse a escribir descubrió una nueva Berta, ya que hubiera sido imposible escribir esta novela teniendo la cuenta abierta de Instagram, sobre todo porque no le habría podido dedicar el tiempo que requería, recuperar hace dos años el “ser dueña de mi tiempo, que es un tesoro”.

Como ha valorado “Instagram es una fuente para informarse pero hay que analizar el tiempo que la utilizamos porque impide tener tiempo para hacer muchas cosas que llenan el alma mucho más que viendo la vida de la gente”.

De esta forma, durante su presentación ha destacado que confía que “esta novela le va a venir muy bien a la adolescencia, para los que quieran ser influencers”, que ya es la tercera profesión más demandada en este rango de edad. “Los adolescentes es bueno que tomen conciencia sobre lo contrario, el daño que también hacen las redes sociales y como afecta a la gente que vive contigo” por lo que “con Greta Godoy expongo el otro lado de la moneda”.

Aunque ha confesado que no se trata de una historia autobiográfica “sí que tiene mucho de mi” tratado desde “un punto más emocional, esa parte que no se ve que son los sentimientos que hay detrás del día a día de una influencer”, porque al final “es una profesión muy expuesta con una carga emocional muy alta” tratado a través del personaje “con las luces y las sombras de esta vida”.

En la novela Greta Godoy también se convierte en escritora, por lo que Berta Bernad ha detallado la inspiración del título ‘Yo soy Greta Godoy’ que hace alusión a esta búsqueda constante de identidad del personaje”. En la historia, la protagonista “recorre tres escenarios Londres, Nueva York y Buenos Aires, ciudades muy cosmopolitas y vivas donde ella está más movida por los materialismos y obsesionada por triunfar” en el caso de las dos primeras “mientras en Buenos Aires es donde ella baja marchas, se va sin su cuenta de Instagram y para convertirse en escritora”.

Los pasos de Greta Godoy “han sido escritos casi a tiempo real” porque “es una experiencia muy vinculada al proceso que yo seguí cuando decidí cerrar mi cuenta de Instagram”, ha relatado la autora.

UNA NOVELA ESCRITA EN UN MOMENTO DE CONTAR CARACTERES

Berta Bernad se ha confesado nativa digital, de la generación Twitter y marcada por contar caracteres, con una actualidad de distracción fácil, en formato audiovisual. Sin embargo, aunque “escribir una novela de 300 páginas ha sido todo un reto” ha asegurado que “solo la he dejado fluir”.

“Si hace unos años me llegan a decir que iba a escribir una novela de 300 páginas me hubiera parecido un mundo”, pero es que “escribir no va planificado”, ha reflexionado. La historia “en mi caso fluyó sola” porque “cuando creas un personaje y le das vida ya no puedes controlarlo”.

 

Al crear personajes y darles vida propia “tienes que dejar que se desarrollen”, en una novela que “camina sola y que es ella misma la que te pide cerrar”.

Tras pasar por un periodo de “exilio digital” la escritora ha pretendido a través de los ojos de su protagonista “llegar a la generación millenial con un caso real”, para que se paren a pensar y “a valorar lo importante” en un ejercicio de “relativizar lo que les sucede en su vida virtual».

Lo que más disfruta la autora, como ha asegurado, “es poder estar en contacto con los lectores y los adolescentes que también se sienten muy perdidos en este tema” porque es algo que “no se aborda adecuadamente en los colegios” y es algo que “a ellos también les preocupa y así poder escuchar sus testimonios”.

Se trata de una lectura “más sincera y emocional” que incluye también “el cómo se siente ella sin esa audiencia a la que está acostumbrada a alimentar a través de sus fotos”. Aunque no es posible “vivir sin ego, porque es algo que va con nosotros” sí que “hay que reflexionar y alimentarlo de otras formas y con otras partes de ti mismo, tu autoestima y de la privacidad”.

Instagram “no es ni bueno ni malo, hay que saber usarlo de forma equilibrada” y hay que saberlo llevar “para no vernos obsesionados y adictos a nuestros teléfonos”.